jueves, 2 de septiembre de 2010

Libro 41: LIBRO DE LOS HUHUD

41.1 Lapidación

1

Malik me contó de Nafi, que Abdallah Ibn Umar dijo: "Los judíos se acercaron al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y comentaron que un hombre y una mujer de los suyos habían cometido adulterio. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, les preguntó: `¿Qué dice la Torah acerca de la lapidación?' Ellos dijeron: `Hacemos pública su acción equivocada y les azotamos'. Abdallah Ibn Salam dijo: `¡Habéis mentido! Eso merece la lapidación, así que, traed la Torah'. Ellos lo abrieron y uno de ellos colocó su mano encima de la aleya de la lapidación. Entonces leyó lo que decía antes y después de eso. Abdallah Ibn Salam le dijo que levantase su mano. Levantó la mano y debajo estaba la aleya de la lapidación. Ellos dijeron: `El ha dicho la verdad, Muhammad, la aleya de la lapidación está aquí'. Por tanto, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dio la orden y fueron lapidados."

Abdallah Ibn Umar añadió: "Yo vi al hombre inclinado sobre la mujer para protegerla de las piedras."

Malik comentó: "Con la palabra inclinado quería decir echándose encima de ella para que las piedras cayeran sobre él."

2

Malik me contó de Yahia Ibn Said, de Said Ibn al Musayyab, que vino hasta Abu Bakr as-Sidiq un hombre de la tribu de Aslam y le dijo: "Yo he cometido adulterio". Abu Bakr le preguntó: "¿Se lo has contado a alguien más?" Él dijo: "No". Abu Bakr le dijo: "Entonces, tápalo con el velo de Allah. Allah acepta el arrepentimiento de sus esclavos". Su alma seguía intranquila por lo que fue a ver a Umar Ibn al Jattab. Este le dijo lo mismo que le había dicho Abu Bakr. Su alma no estaba aún tranquila así que fue al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y le dijo de forma insistente: "He cometido adulterio". El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, se apartó de él tres veces. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, se apartó de él hasta que ya fue demasiado. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, preguntó a su familia: "¿Acaso padece alguna enfermedad que afecte a su mente o está loco?". Ellos dijeron: "Mensajero de Allah, por Allah que está bien". El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "¿Casado o soltero?". Ellos contestaron: "Casado, Mensajero de Allah". El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dio la orden y fue lapidado.

3

Malik me contó de Yahia Ibn Said que Said Ibn al Musayyab dijo: "Yo he oído que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, le dijo a un hombre de la tribu de Aslam llamado Hazzal: `Hazzal, si le hubieras tapado con tu manto, habría sido mejor para ti'."

Yahia Ibn Said dijo: "Yo relaté este hadiz en una reunión en la cual se hallaba Yazid Ibn Ruaym Ibn Hazzal al Aslami. Yazid dijo: `Hazzal era mi abuelo. Este hadiz es verdadero'."

4

Malik me contó que le informó Ibn Shihab de que un hombre había confesado que había cometido adulterio en tiempos del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y éste testificó contra sí mismo cuatro veces, por lo que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dio la orden y fue lapidado.

Ibn Shihab dijo: "A causa de esto, un hombre debe ser condenado por su propia confesión en contra de sí mismo."

5

Malik me contó de Yacub Ibn Zaid Ibn Talha, de su padre Zaid Ibn Talha, que Abdallah Ibn Abu Mulayka le informó de que se presentó ante el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, una mujer y le informó de que ella había cometido adulterio y estaba embarazada. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, le dijo: "Márchate hasta que des a luz". Cuando hubo dado a luz, volvió. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, le dijo: "Márchate hasta que termines de amamantar y destetar al niño". Cuando hubo destetado al niño, volvió. Él dijo: "Ve y confía el niño a alguien". Ella confió el niño a alguien y después volvió. El dio la orden y fue lapidada.

6

Malik me contó de Ibn Shihab, de Ubaydullah Ibn Abdallah Ibn Utba Ibn Masud, que le informaron Abu Huraira y Zaid Ibn al Jalid al Juhani de que dos hombres fueron al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, con una discusión. Uno de ellos dijo: "Mensajero de Allah ¡juzga entre nosotros según el Libro de Allah!" El otro, que era el más sabio de los dos, dijo: "Sí, Mensajero de Allah, juzga entre nosotros dos según el Libro de Allah y dame permiso para hablar". Él le dijo: "Habla". Este prosiguió: "Mi hijo fue contratado por esta persona y cometió fornicación con su mujer. El me dijo que mi hijo merecía la lapidación y yo le rescaté con cien corderos y una esclava. Después pregunté a la gente de conocimiento y me dijeron que mi hijo merecía ser azotado con cien latigazos y exiliado durante un año y me informaron también de que la mujer merecía ser lapidada". El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "Por Aquel en cuya mano está mi alma, juzgaré entre vosotros según el Libro de Allah. En lo que respecta a tus corderos y tu esclava, te deben ser devueltos. Tu hijo debe recibir cien latigazos y ser exiliado durante un año". Y ordenó a Unays al Aslami que fuera a la mujer del otro hombre y la lapidase si confesaba. Ella confesó y fue lapidada.

7

Malik me contó de Suhayl Ibn Abu Salih, de su padre, de Abu Huraira, que Sad Ibn Ubada le dijo al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz: "¿Qué piensas tú que debería hacer si encontrara a un hombre con mi esposa? ¿Debería dejarla allí hasta llevar cuatro testigos?". El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "Sí."

8

Malik me contó de Ibn Shihab, de Ubaydullah Ibn Abdallah Ibn Utba Ibn Masud, que Abdallah Ibn Abbás dijo: "La lapidación está en el Libro de Allah para aquellos que cometen adulterio, sean hombres o mujeres, cuando son muhsan y cuando hay una prueba clara o embarazo o una confesión."

9

Malik me contó de Yahia Ibn Said, de Sulayman Ibn Yasar, de Abu Waqid al Dayzi, que llegó a Umar Ibn al Jattab un hombre, cuando se hallaba en Ash Sham. Le comentó que había encontrado a un hombre con su esposa. Umar envió a Abu Waqid al Dayzi a la esposa para preguntarle acerca de ello. Llegó a donde estaba ésta con otras mujeres a su alrededor y mencionó lo que su marido había mencionado a Umar Ibn al Jattab y le informó de que no sería castigada por sus palabras y comenzó a sugerirle con ello que se retractase. Ella se negó a retractarse y reafirmó su confesión. Umar dio la orden y fue lapidada.

10

Malik me contó que Yahya Ibn Said oyó decir a Said Ibn al Musayyab: "Cuando Umar Ibn al Jattab volvió de Mina, hizo que sus camellos se arrodillaran en Al Abtah, reunió un montón de pequeñas piedras, echó su manto sobre ellas y se echó al suelo. Después elevó sus manos al cielo y dijo: `¡Oh Allah! Me he vuelto viejo y mi fuerza se ha debilitado. Mi rebaño se ha dispersado. Llévame a Ti sin que falte nada y sin haber descuidado nada'. Luego fue a Medina y se dirigió a la gente. Dijo: `¡Oh gente! Las sunan han descendido para vosotros. Las obligaciones han sido impuestas sobre vosotros. Se os ha dejado un camino claro para que no desviéis a la gente ni a derecha ni a izquierda.' Golpeó una de sus manos con la otra y luego dijo: `Tened cuidado de no destruir la aleya de la lapidación de forma que uno pueda decir: `No encontramos dos hadds en el Libro de Allah'. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, lapidó y por eso hemos lapidado. Por Aquel en cuyas manos está mi alma, si no fuera porque la gente diría que Umar Ibn al Jattab había añadido algo al Libro de Allah ta ala, habríamos escrito esto: `Al hombre adulto y a la mujer adulta lapidadles absolutamente'. Ciertamente hemos recitado eso'."

Malik dijo: "Yahya Ibn Said dijo que Said Ibn al Musayyab dijo: `No había pasado Dhul Hijja todavía cuando fue asesinado Umar, que Allah tenga misericordia de él'."

Yahya dijo que había oído decir a Malik: "En cuanto a sus palabras `el hombre adulto y la mujer adulta' quería decir `el hombre y la mujer que se han casado, lapidadles absolutamente'."

11

Malik me contó que había oído que le llevaron a Uzmán Ibn Affan una mujer que había dado a luz después de seis meses (de embarazo) y el ordenó que la lapidasen. Ali Ibn Abu Talib le dijo: "Ella no lo merece. Allah, el Bendito, el Exaltado, dice en Su Libro: `Su carga y su destete es de treinta meses'(Azora 46, aleya 15)". Y dijo: "Las mujeres amamantarán a sus hijos dos años completos, para quien quiera completar la lactancia (Azora 2, aleya 133). El embarazo puede durar seis meses, por tanto ella no merece ser lapidada". Uzmán Ibn Affan envió a buscarla y descubrió que ya había sido lapidada.

Malik me contó que había preguntado a Ibn Shihab acerca de alguien que cometía sodomía y Ibn Shihab dijo: "Debe ser lapidado sea muhsan o no."

41.2 Autoconfesión de Fornicación

12

Malik me contó de Zayd Ibn Aslam que un hombre confesó su fornicación en tiempos del Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, pidió un látigo y le trajeron un látigo roto. Él dijo: "Por encima de éste" y le trajeron un látigo nuevo cuyos nudos todavía no habían sido cortados. Él dijo: "Por debajo de éste" y le trajeron un látigo que ya estaba usado y flexible. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dio la orden y fue azotado. Entonces dijo: "¡Oh gente! Ha llegado el momento de que observéis los límites de Allah. A quien le haya acontecido alguna de esas cosas feas, debe cubrirlas con el velo de Allah. A quienquiera que nos revele su acción errónea, realizaremos lo que hay en el Libro de Allah contra él."

13

Malik me contó de Nafi que Safiyya bint Abu Ubaid le informó de que llevaron a Abu Bakr as-Sidiq un hombre que había tenido relaciones sexuales con una esclava virgen y la había dejado embarazada. El confesó su fornicación y no era muhsan. Abu Bakr dio la orden y éste fue azotado con el castigo del hadd. Después fue extrañado a Fadak (a treinta millas de Medina)."

Malik habló acerca de un hombre que confesó su fornicación y luego se retractó y dijo: "No lo hice. Dije eso por tal y tal razón" y mencionó la razón. Malik dijo: "Eso se le acepta y no se le impone el hadd. Eso es porque el hadd es lo que es para Allah y sólamente se aplica por uno de estos motivos o bien una prueba clara que establece la culpa o por una confesión que es confirmada, de tal modo que se le impone el hadd."

Malik dijo: "Yo no he visto a la gente de conocimiento exiliar a los esclavos que han cometido adulterio."

41.3 El hadd por la Fornicación

14

Malik me contó de Ibn Shihab, de Ubaydullah Ibn Abdallah Ibn Utba Ibn Basud, de Abu Huraira y Zayd Ibn Jalid al Juhani, que le preguntaron al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, acerca de una esclava que había cometido fornicación sin ser muhsana. Él dijo: "Si ella comete fornicación, azotadla. Si comete fornicación de nuevo, entonces azotadla y si de nuevo comete fornicación, entonces vendedla, aunque sólo sea a cambio de una cuerda."

Ibn Shihad añadió: "No sé si era tres o cuatro veces."

15

Malik me contó de Nafi que había un esclavo encargado de los esclavos del jumus(*) y éste forzó a una esclava que había entre los esclavos, contra la voluntad de ella y tuvo relación sexual con ella. Umar Ibn al Jattab le azotó y le desterró y no azotó a la esclava porque el esclavo la había forzado.

16

Malik me contó de Yahya Ibn Said, que Sulayman Ibn Yasar le informó de que Abdallah Ibn Abu Rabbia al Majzumi dijo: "Umar Ibn al Jattab me dio órdenes acerca de los esclavos de Quraysh y azotamos a algunas de las esclavas de las tierras musulmanas, cincuenta veces cada una por fornicar."

41.4 Violación

Malik dijo: "Entre nosotros, la postura acerca de una mujer que se descubre que está embarazada y no tiene marido y dice: `Fui forzada' o dice `Estaba casada', es que ésto no se le acepta y se le aplica el hadd, a menos que tenga una prueba clara de lo que dice acerca del matrimonio o de que fue forzada, o viene sangrando si era virgen o grita pidiendo ayuda, de forma que alguien vaya a donde ella está y la encuentra en tal estado o similar a aquel en que sucedió la violación". Él dijo: "Si no hay ninguna de estas cosas, se le aplica el hadd y lo que pretende no le es aceptado."

Malik dijo: "Una mujer violada no puede casarse hasta que no se haya restablecido durante tres períodos menstruales."

Él dijo: "Si tiene duda acerca de sus períodos, no se casa hasta que haya quedado libre de esa duda."

41.5 El hadd por Calumnia, Mentís e Insinuación

17

Malik me contó de Abu'z Zinad que éste dijo: "Umar Ibn Abdal Aziz azotó a un esclavo con ochenta latigazos por calumnia."

Abu'z Zinad dijo: "Yo le pregunté a Abdallah Ibn Amir Ibn Rabbia acerca de eso. Él dijo: "Yo vi a Umar Ibn al Jattab, Uzmán Ibn Affan, a los Califas, etc. y no vi a ninguno de ellos azotar a un esclavo por calumnia con más de cuarenta latigazos."

18

Malik me contó de Zurayq Ibn Hakim al Ayli, que un hombre llamado Misbah pidió ayuda a su hijo y pensó que éste era innecesariamente lento. Cuando el hijo llegó, su padre le dijo: "¡Fornicador!". Zurayq dijo: "Así pues, el hijo me pidió que le ayudara en contra de su padre. Cuando quise azotarle su hijo dijo: `¡Por Allah! si le azotas, yo reconoceré que he cometido fornicación'. Cuando él dijo ésto la situación se me hizo confusa, así que le escribí a Umar Ibn Abdal Aziz, que era en aquella época el gobernador, y mencioné este asunto. Umar me escribió que le permitiera el perdón."

Zurayq dijo: "Yo también escribí a Umar Ibn Abdal Aziz: ¿Qué piensas de un hombre que es calumniado o son calumniados sus padres y ambos, o sólo uno de ellos, están muertos? Él dijo: "Umar me contestó: `Si él perdona, su perdón le es permitido para sí. Si son calumniados sus padres y uno de ellos o ambos han muerto, toma el juicio del Libro de Allah para eso, a menos que él quiera velarlo." (Es decir, perdonarlo, ocultarlo, olvidarlo).

Yahya dijo: "Yo oí decir a Malik: `Eso es porque el hombre calumniado podría temer que, si tal cosa acerca de él es desvelada, podría quedar establecida una prueba clara. Si es de acuerdo a lo que hemos descrito, su perdón está permitido'."

19

Malik me contó de Hisham Ibn Urwa que su padre dijo que sólamente había un hadd contra un hombre que calumniara a un grupo de gente.

Malik dijo: "Incluso si es en ocasiones diferentes, aún así sólamente se le aplica un castigo."

Malik me contó de Abu'r Rijal Muhammad Ibn Abdar Rahman Ibn Hariza Ibn an Numan al Ansari, luego de los Banu'n Najar, de su madre Amra bint Abdar Rahman, que dos hombres se maldijeron recíprocamente en tiempos de Umar Ibn al Jattab. Uno de ellos le dijo al otro: "Por Allah, mi padre no es un adúltero ni mi madre una adúltera". Umar Ibn al Jattab pidió consejo acerca de esto. Una persona dijo: "El ha alabado a su padre y a su madre". Otro dijo: "Su padre y su madre han alabado otra cosa diferente. Nosotros creemos que tiene que ser azotado con el hadd". Por tanto Umar le azotó con el hadd de ochenta latigazos.

Malik dijo: "A nuestro parecer no hay hadd excepto para la calumnia, el mentís o la insinuación. Entonces se impone el hadd completo sobre quien lo dijo."

Malik dijo: "Lo que se hace en nuestra comunidad cuando un hombre niega que otro hombre es hijo de su padre, es que éste merece el hadd. Si la madre que es negada es una esclava, también merece éste el hadd."

41.6 Lo que No Merece Hadd

Malik dijo: "Lo mejor que se ha oído acerca de una esclava con la que un hombre tiene relación sexual, cuando comparte con otro la propiedad de ella, es que no se le aplica el hadd y el niño está emparentado con él. Cuando la esclava queda embarazada, se calcula su precio y éste da a sus socios la parte que les corresponde del precio y la esclava es suya. Eso es lo que se hace entre nosotros."

Malik dijo de un hombre que hizo halal su esclava para un hombre, que si aquél para quien ha sido hecha halal tuviera relaciones sexuales con ella, se calculaba su precio el día que tuvo con ella relaciones sexuales y él debía esta cantidad al dueño de ella, concibiese o no. Por medio de eso se alejaba de él el hadd. Si ella concebía, el niño estaba emparentado con él.

Malik dijo acerca de un hombre que tuvo relaciones sexuales con la esclava de su hijo o de su hija: "Se aleja el hadd de él, y él debe el precio estimado de la esclava, conciba o no."

20

Malik me contó de Rabbia Ibn Abu Abdar Rahman, que Umar Ibn al Jattab habló acerca de un hombre que salió de viaje con la esclava de su esposa y tuvo relaciones sexuales con ella, entonces la esposa se puso celosa y se lo contó a Umar Ibn al Jattab. Umar le inquirió acerca de ello. Él dijo: "Ella me la dio". Umar dijo: Proporcióname una prueba clara o te lapidaré". Rabbia añadió: "La esposa confesó que se la había dado."

41.7 Lo que Obliga a Cortar la Mano

21

Malik me contó de Nafi, de Abdallah Ibn Umar, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, cortó la mano de un hombre que robó un escudo cuyo precio era de tres dirhams.

22

Yahya me contó de Malik, de Abdallah Ibn Abdar Rahman Abu Husein al Makki, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "No se corta la mano por (robar) fruta que cuelga en el árbol ni por los corderos en las montañas. Pero cuando se han tomado del redil o del lugar donde se pone a secar la fruta, se corta la mano por lo que alcanza el valor de un escudo."

23

Yahya me contó de Malik, de Abdallah Ibn Abu Bakr, de su padre, de Amra bint Abdar Rahman, que un ladrón robó un citro (árbol) en la época de Uzmán. Uzmán Ibn Affan ordenó que se calculase su valor y su valor fue estimado en tres dirhams, cuya cotización era de doce dirhams cada dinar, por lo tanto Uzmán le cortó la mano.

24

Yahya me contó de Malik, de Yahya Ibn Said, de Amra bint Abdar Rahman, que Aisha, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "No ha pasado mucho tiempo para mí y no he olvidado. Se corta la mano de un ladrón de un cuarto de dinar en adelante."

25

Yahya me contó de Malik, de Abdallah Ibn Abu Bakr Ibn Hazim que Amra bint Abdar Rahman dijo: "Aisha, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, partió hacia Meca y ella tenía dos muchachas que eran mawlas suyas y un esclavo que pertenecía a los hijos de Abdallah Ibn Abu Bakr as-Sidiq. Ella envió un manto estampado que estaba envuelto en una tela verde cosida por las dos mawlas". Amra prosiguió: "El esclavo la tomó, la descosió y sacó el manto. En su lugar puso fieltro o piel y la cosió de nuevo. Cuando las mawlas llegaron a Medina se la dieron a su gente. Cuando la abrieron encontraron el fieltro y no encontraron el manto. Entonces hablaron con las dos mujeres y también con Aisha, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, o bien le escribieron a ella, sospechando del esclavo. Se le preguntó al esclavo y éste confesó. Aisha, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, dio la orden y le cortaron la mano". Aisha dijo: "Se corta la mano de un ladrón de un cuarto de dinar en adelante."

Malik dijo: "El límite que yo prefiero, por encima del cual es obligatorio cortar la mano, es de tres dirhams, independientemente de que el cambio esté alto o bajo. Eso es así porque el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, cortó la mano de un ladrón por robar un escudo cuyo valor era de tres dirhams y Uzmán Ibn Affan cortó la mano de un ladrón por robar un citro cuyo valor calculado era de tres dirhams. Eso es lo que yo prefiero de cuanto he oído acerca de este asunto."

41.8 Cortar la Mano de los Esclavos Fugitivos que Roban

26

Yahya me contó de Malik, de Nafi, que un esclavo de Abdallah Ibn Umar, que estaba fugitivo, cometió un robo. Abdallah Ibn Umar le envió a Said Ibn al As, que era el amir de Medina, para que le fuera cortada la mano. Said se negó a cortarle la mano. Dijo: "No se corta la mano de un esclavo fugitivo cuando roba". Abdallah Ibn Umar le dijo: "¿En qué libro de Allah has encontrado eso?" Entonces Abdallah Ibn Umar dio la orden y se le cortó la mano.

27

Yahya me contó de Malik, que Zurayq Ibn Hakim le informó de que había un esclavo fugitivo que había robado. Él dijo: "La situación me parecía obscura, por lo que escribí a Umar Ibn Abdal Aziz para preguntarle acerca de ello. En aquel entonces éste era el gobernador. Yo le conté que había oído que si un esclavo fugitivo robaba, no se le cortaba la mano. Umar Ibn Abdal Aziz me contestó contradiciendo mi carta: `Tú me escribes diciendo que has oído que cuando roba el esclavo fugitivo, no se le corta la mano. Allah, el Bendito, el Exaltado dice en Su Libro: Al ladrón, varón o hembra, cortadles la mano a ambos, como recompensa por lo que se han granjeado y como un castigo ejemplar de Allah. Allah es Poderoso, Sabio.(Azora 5, aleya 41). Cuando su robo alcanza un cuarto de dinar o más, se le corta la mano'."

Yahya me contó de Malik que éste había oído que Al Qasim Ibn Muhammad y Salim Ibn Abdallah y Urwa Ibn az-Zubayr dijeron: "Cuando un fugitivo roba algo para lo cual está decretado el corte de la mano, se le corta la mano."

Malik dijo: "La forma de hacer las cosas en nuestra comunidad, acerca de la cual no hay disputa, es que cuando el esclavo fugitivo roba aquello para lo que está decretado el cortar la mano, se le corta la mano."

41.9 La Intercesión para los Ladrones es Inútil cuando los Casos Llegan al Sultán.

28

Yahya me contó de Malik, de Ibn Sihab, de Safwan Ibn Abdallah Ibn Safwan, que le dijeron a Safwan Ibn Umayya: "Quien no hace Hijra, está perdido". Por ello Safwan Ibn Umayya fue a Medina y durmió en la mezquita con su manto como almohada. Llegó un ladrón y se llevó su manto, pero Safwan atrapó al ladrón y lo llevó ante el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, le preguntó: "¿Tú robaste su manto?" El contestó: "Sí". Por tanto, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, ordenó que se le cortara la mano. Safwan le dijo: "Yo no pretendía esto. Se lo doy como sádaqa". El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "¿Por qué no lo hiciste antes de traerle hasta mí?"

29

Yahya me contó de Malik, de Rabia Ibn Abdar Rahman, que az-Zubayr Ibn al Awwan se cruzó con un hombre que había atrapado un ladrón y trataba de llevarlo al Sultán. Az- Zubayr Ibn al Awwan intercedió por él, para que le dejase ir. Él dijo: "No. No hasta que le lleve al Sultán". Az-Zubayr dijo: "Cuando llegues con él hasta el Sultán, Allah maldice al que intercede y al que acepta la intercesión."

41.10 Sección General acerca del Corte de la Mano

30

Yahya me contó de Malik, de Abdar Rahman Ibn al Qasim, de su padre, que llegó un hombre de Yemen cuya mano y pie habían sido cortados y se presentó ante Abu Bakr as-Sidiq, quejándose de que el gobernador del Yemen había cometido una injusticia con él; el hombre solía rezar parte de la noche. Abu Bakr dijo: "Juro por tu padre que tu noche no es como la noche de un ladrón". Más tarde echaron de menos un collar de Asma bint Umays, la esposa de Abu Bakr as-Sidiq. El hombre estuvo buscándolo con ellos. Dijo: "¡Oh Allah, Tú eres responsable por quien invadió por la noche la casa de esta buena gente". Más tarde encontraron que el collar lo tenía un joyero, quien afirmó que se lo había traído el hombre mutilado. Abu Bakr as-Sidiq ordenó que se le cortara la mano izquierda. Abu Bakr dijo: "¡Por Allah! su dua contra sí mismo es más serio, por lo que a mí respecta, que su robo."

Yahya dijo que Malik había dicho: "Lo que se hace entre nosotros con respecto a la persona que roba varias veces y se le piden cuentas, es que sólamente se le corta la mano por todo lo que ha robado, cuando no ha sido aplicado el hadd contra él. Si antes de ello se le ha aplicado el hadd y roba lo que obliga a cortar la mano, entonces se le corta el otro miembro."

31

Yahya me contó de Malik que Abuz Zinad le informó de que un gobernador de Umar Ibn Abdal Aziz tomó a alguna gente en la batalla y no la mató. Quiso cortar sus manos o matarles, por lo que escribió a Umar Ibn Abdal Aziz acerca de ello. Umar Ibn Abdal Aziz le escribió: "Mejor que tomes menos que eso."

Yahya dijo que había oído decir a Malik: "Lo que se hace entre nosotros acerca de una persona que roba los bienes de la gente, los cuales están bajo custodia en los mercados y sus propietarios los ponen en sus recipientes y los almacenan, es que si alguien roba algo de aquello de donde está guardado y su precio llega al tope más allá del cual es obligado cortar la mano, su mano debe cortarse, independientemente de que el dueño esté o no junto a sus pertenencias, o de que sea de día o de noche."

Malik dijo refiriéndose a alguien que había robado algo por lo cual merecía que se le cortara la mano y después le encontraron lo que había robado y lo devolvió a su dueño: "Se le corta la mano."

Malik dijo: "Si alguien comenta: `¿Cómo va a cortársele la mano, si se le han quitado los bienes robados y devueltos a su dueño?', es así porque está en la misma situación que el bebedor de vino cuando se descubre en su aliento el olor a vino, sin que esté ebrio. Este es azotado con el hadd. "Se impone el hadd por beber vino, incluso si éste no le intoxica. Esto es así porque bebió para intoxicarse. Lo mismo sucede con el corte de la mano del ladrón por robar cuando se le encuentra lo robado, incluso si no llegó a beneficiarse de ello y los bienes fueron devueltos a su propietario. Cuando los robó, lo hizo para llevárselos."

Malik dijo que si un grupo de gente entrase en una casa y la asaltasen juntos y luego se marcharan con un saco, una caja, una tabla, una cesta o similar, acarreándola juntos, alcanzando el valor de lo que tomaron lo suficiente para merecer el corte de la mano, es decir, de tres dirhams en adelante, se le cortaba la mano a cada uno de ellos.

"Si cada uno de ellos se lleva algo por sí solo, a cualquiera de ellos que se lleve algo cuyo precio llegue a tres dirhams o más, se le cortará la mano. Si alguno de ellos se lleva algo cuyo valor no llega a tres dirhams, no se le cortará la mano."

Yahya dijo que Malik dijo: "Lo que se hace entre nosotros cuando la casa de un hombre está cerrada y es el único que vive en ella, es que no es obligatorio cortar la mano de quien roba algo de ella hasta que no lo haya sacado totalmente de la casa. Eso es así porque toda la casa es un lugar de custodia. Si alguien más vive en la casa y cada uno de ellos cierra su puerta, siendo un lugar de custodia para cada uno de ellos, se le debe cortar la mano a quien robe algo de las habitaciones de esa casa, desde el momento en que deja la habitación y sale a la parte principal de la casa. Se lo ha llevado del lugar de su custodia y se le debe cortar la mano."

Malik dijo: "Lo que se hace en nuestra comunidad con un esclavo que roba algo propiedad de su dueño, si no está en servicio ni entre los de confianza de la casa, y entra secretamente y roba a su dueño algo por lo que merece que se corte la mano, es no cortarle la mano. Lo mismo sucede con una esclava cuando roba algo de propiedad de su dueño. No se le corta la mano."

Malik habló después acerca de un esclavo que no estaba en servicio ni estaba entre los de confianza en la casa y entró sigilosamente y robó algo de propiedad de la esposa de su dueño cuyo valor era suficiente para merecer que se le cortara la mano. Él dijo: "Se le corta la mano."

"Lo mismo sucede con la esclava de la esposa cuando no sirve a ésta ni a su marido, ni es de confianza en la casa y entra sigilosamente y roba algo de propiedad de su ama cuyo valor es suficiente para cortar la mano. No se le corta la mano."

"Así, la esclava de la esposa que no está en servicio ni es de confianza en la casa y entra sigilosamente y roba algo de propiedad del marido de su ama, cuyo valor es suficiente para cortarle la mano, se le corta la mano."

"Lo mismo sucede con el hombre que roba algo de los bienes de su mujer o la esposa que roba algo de los bienes de su marido, cuyo valor es suficiente para merecer el corte de la mano. Si lo que uno de los esposos roba al otro está en una habitación distinta a la que ambos comparten, o está en un lugar de custodia diferente de la habitación en que están ambos, a cualquiera de ellos que robe algo que merece el corte de la mano, debe cortársele la mano."

Malik habló acerca de un niño pequeño y de un extranjero que no hablan con claridad. Dijo: "Si les roban algo del lugar de su custodia o que está bajo llave, se le corta la mano a quien lo robó. Si la propiedad está fuera de su lugar de custodia o habitación cerrada (cuando es robada), al que lo robó no se le corta la mano. esta situación es como la de los corderos en la montaña o de la fruta sin cortar que cuelga de los árboles."

Malik dijo: "Lo que hacemos nosotros con una persona que roba tumbas, si lo que toma de la tumba alcanza el valor que merece el corte de la mano, es cortar su mano. Eso es así porque la tumba es un lugar de custodia para lo que hay en ella, exactamente igual que las casas son lugares de custodia para lo que hay en ellas."

Malik añadió: "No se le corta la mano mientras no lo saque de la tumba."

41.11 Cosas por las que No Se Corta la Mano

32

Yahya me contó, de Malik, de Yahya Ibn Said, de Muhammad Ibn Yahya Ibn Habban, que un esclavo robó una palmera pequeña del huerto de un hombre y la plantó en el huerto de su dueño. El dueño de la palmera salió a buscarla y la encontró. Pidió ayuda a Marwan Ibn al Hakam contra el esclavo. Marwan apresó al esclavo y quiso cortarle la mano. El dueño del esclavo fue corriendo a ver a Rafi Ibn Jadij y le preguntó acerca de este asunto. Rafi le informó de que había oído decir al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz: "No se corta la mano por robar fruta o médula de palmera". El hombre dijo: "Marwan Ibn al Hakam tiene en su poder a un esclavo mío y quiere cortarle la mano. me gustaría que vinieras conmigo para decirle lo que oíste decir al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz". Así pues, Rafi fue con él a ver a Marwan Ibn al Hakam. Dijo: "¿Has arrestado a este esclavo por eso?" Él respondió: "Sí". Dijo: "¿Y qué vas a hacer con él?" Él contestó: "Quiero cortarle la mano". Rafi le dijo: "Yo oí al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, decir: `No se corta la mano por robar dátiles o médula de palmera'." Marwan, por lo tanto, ordenó que soltaran al esclavo.

33

Yahya me contó de Malik, de Ibn Shihab, de as-Saib Ibn Yazid que Abdallah Ibn Amr Ibn al Hadrami llevó a un esclavo suyo a Umar Ibn al Jattab y le dijo: "Córtale la mano a este esclavo mío. Ha robado". Umar le preguntó: "¿Qué ha robado?". Él respondió: "Ha robado un espejo de mi esposa. Su valor era de sesenta dirhams". Umar dijo: "Déjale marchar. No debe cortársele la mano. Es un sirviente tuyo que ha robado tus pertenencias."

34

Yahya me contó de Malik, de Ibn Shihab, que le llevaron a Marwan Ibn al Hakam un hombre que había robado ciertos bienes y éste quiso cortarle la mano. Mandó preguntar a Zayd Ibn Zabit acerca del particular. Zayd Ibn Zabit respondió: "No se corta la mano por lo robado por casualidad, abiertamente, apresuradamente."

35

Yahya me contó de Malik, que Yahya Ibn Said dijo que Abu Bakr Ibn Muhammad Ibn Amr Ibn Hazm le informó de que había capturado a un nabateo que había robado unos anillos de hierro y le encarceló para cortarle la mano. Amra bint Abdar Rahman le envió una mawla llamada Umayya. Abu Bakr dijo que ella había llegado cuando él estaba con la gente diciendo que su tía Amra le mandaba decir: "¡Hijo de mi hermano! me han contado que has capturado a un nabateo por algo insignificante. ¿Vas a cortarle la mano?" El había respondido: "Sí". Ella dijo: "Amra te dice que no cortes la mano más que por robos de un cuarto de dinar en adelante."

Abu Bakr añadió: "Así que dejé marchar al nabateo."

Malik dijo: "La forma generalmente aceptada de hacer las cosas entre nosotros, referente a la confesión de los esclavos, es que si un esclavo confiesa en contra de sí mismo, el hadd y el castigo no se inflige en su cuerpo. Se le acepta su confesión y uno no se imagina que se infligiría algo a sí mismo." (Nota: traducción dudosa).

Malik dijo: "En cuanto al que confiesa en un asunto que perjudique a su amo, no se acepta su confesión en contra de su amo."

Malik dijo: "No se corta la mano de un mercenario o de un hombre que está sirviendo a alguien, si les roba, porque su situación no es la situación de un ladrón. Su situación es la de un traidor. Al traidor no se le corta la mano."

Malik dijo refiriéndose a una persona que toma algo prestado y después lo niega: "No se le corta la mano. Es igual que cuando un hombre tiene una deuda con otro hombre y lo niega. No se le corta la mano por negarlo."

Malik dijo: "La manera generalmente aceptada de actuar con respecto al ladrón al que se encuentra en una casa, habiendo amontonado los bienes, pero sin haberlos sacado de ella, es que no se le corta la mano. Es lo mismo que un hombre que pone delante de sí el vino para beberlo pero no lo hace. No se le impone el hadd. Lo mismo sucede con un hombre que se sienta con una mujer y desea tener una relación haram con ella y no lo hace ni se acerca a ella. Tampoco hay hadd contra él."

Malik dijo: "La forma generalmente aceptada de hacer las cosas entre nosotros es no cortar la mano por lo que ha sido tomado por casualidad, abiertamente y apresuradamente, alcance o no su precio el valor que obliga a cortar la mano."

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada