jueves 2 de septiembre de 2010

Libro 58: EL LIBRO DE LA SÁDAQA

58.1 Estimulación del Deseo de (Dar) Sádaqa.

1

Malik me contó de Yahya Ibn Sa'id, de Abu'l Hubab Sa'id Ibn Yasar, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "El que dé sádaqa procedente de buenas ganancias -pues Allah sólamente acepta lo bueno-, es como si lo pusiera en la palma del Misericordioso para que lo aumente, como uno de vosotros cría a su potro o su joven camello hasta que es como una montaña."

2

Malik me contó que Ishaq Ibn Abdallah Ibn Abu Talha oyó decir a Anas Ibn Malik: "Abu Talha tenía la mayor cantidad de propiedades de palmerales de entre todos los Ansares de Medina. La propiedad que le era más querida era Bayruha, que estaba enfrente de la mezquita. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, solía entrar en ella y beber del buen agua que en ella había."

Anas prosiguió: "Cuando descendió esta aleya: ‘No alcanzaréis la rectitud de acción mientras no gastéis de lo que amáis’ (Azora 2, aleya 176), Abu Talha fue a ver al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y dijo: ‘¡Mensajero de Allah! Allah, el Bendito, el Exaltado, ha dicho: No alcanzaréis (...) mientras no gastéis de lo que amáis. La propiedad que más amo es Bayruha. Es sádaqa por Allah. Espero Su Beneficio y que sea acumulado junto a Allah. Haz lo que quieras con ella, Mensajero de Allah."

"El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "¡Bien hecho! ¡Esta sí es una propiedad que da Beneficio! He oído lo que has dicho acerca de ella, y creo que debes dársela a tus parientes." Abu Talha dijo: "Así lo haré, Mensajero de Allah!" Por consiguiente, Abu Talha la dividió entre sus parientes y los hijos de su tío paterno."

3

Malik me contó de Zayd Ibn Aslam, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "Dale a un mendigo, incluso si llega a caballo."

4

Malik me contó de Zayd Ibn Aslam, de Amr Ibn Mu'adh al-Ashali al-Ansari, que dijo su abuela: "El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "¡Oh mujeres confiadas! Que ninguna de vosotras menosprecie el dar algo a una vecina, aunque sólo se trate de una mano de cordero asada"."

5

Yahya me contó de Malik, que este oyó que una mendigo le pidió algo a A'isha, la esposa del Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, un día que ella estaba de ayuno y no había en la casa nada más que un pan. Ella le dijo a una mawla suya: "Dale esto." La mawla protestó: "Pero no tendrás nada con que romper el ayuno." A'isha le repitió: "Dale esto," y ella se lo dio. Cuando llegó la noche, la gente de una casa, o un hombre que no se lo daba habitualmente, les dio un cordero y algo más de comida con el. A'isha, umm al-muminin, llamó a su mawla y le dijo: "Come de esto. Esto es mejor que tu pan."

6

Yahya me contó que dijo Malik: "Oí yo que un mendigo le pidió comida a A'isha, umm al-muminin, que tenía unas uvas. Ella le pidió a alguien que le llevara una. Él se quedó perplejo. A'isha dijo: "¿Te asombra? ¿Cuántos átomos ves tú pesados en esta uva? (Refiriéndose al Azora 99, aleya 7).

58.2 Abstenerse de Pedir.

7

Malik me contó de Malik, de Ibn Shihab, de Ata Ibn Yazid al-Laythi, de Abu Sa'id al-Khudri, que algunos de los Ansar pidieron al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y él les dio. Después volvieron a pedirle, y él les dio hasta que se le acabó lo que tenía. Entonces dijo: "La riqueza que tenga, no la atesoraré para mí. Al que tiene autodominio, Allah le ayudará. Al que trata de ser independiente, Allah le enriquecerá. Al que trata de ser paciente, Allah le dará paciencia, y no se le da a nadie un regalo mejor y más grande que la paciencia."

8

Yahya me contó de Malik, de Nafi, de Abdallah Ibn Umar, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo desde el mimbar a propósito de la sádaqa y del abstenerse de pedir: "La mano de encima es mejor que la mano de debajo. La mano de encima es la mano que gasta, y la mano de debajo es la mano que pide."

9

Yahya me contó de Malik, de Zayd Ibn Aslam, de Ata Ibn Yasar, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, envió un regalo a Umar Ibn al-Jattab, y Umar lo devolvió. El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "¿Por qué lo has devuelto?" Este dijo: "Mensajero de Allah, ¿no nos dijiste que era mejor para nosotros no tomar nada de nadie?" El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "Eso es pidiéndolo. La Provisión que Allah te da es diferente de lo que pides." Umar Ibn al-Jattab dijo: "Por Aquél en cuya mano está mi vida (alma), no pediré nada a nadie, y todo lo que me venga sin pedirlo, lo aceptaré."

10

Yahya me contó de Malik, de Abu'z Zinad, de Al-Araj, de Abu Huraira, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "¡Por Aquél en cuya mano está mi vida (alma)! Tomar vuestra soga y recoger leña en vuestras espaldas, es preferible a acercarse a un hombre al que Allah ha dado algo de Su favor y pedirle, de forma que éste lo de, o lo rehuse."

11

Yahya me contó de Malik, de Zayd Ibn Aslam, de Ata Ibn Yasar, que dijo un hombre de los Banu Asad: "Mi familia y yo desmontamos en Baqi para descansar. Mi familia me dijo: "Ve al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y pídele algo para comer," y comenzaron a enumerar sus necesidades. Yo fui al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, y vi que había un hombre pidiéndole algo, y el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, estaba diciendo: "No tengo nada para darte." El hombre se apartó de él encolerizado, diciendo: "¡Por mi vida! Tú das a quien tú quieres." El Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, dijo: "Está irritado conmigo porque no tengo nada que darle. El que pide teniendo una uqiya o similar, ha pedido inoportunamente."

El hombre prosiguió: "Yo me dije a mí mismo, pensando en un camello que teníamos: "Es mejor que una uqiya. (Malik explicó que una uqiya eran cuarenta dirhams). Así que me di la vuelta sin pedirle nada, y el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, me envió más tarde cebada y pasas. Y nos dio de su parte hasta que Allah, el Fuerte, el Majestuoso, nos alivió."

12

Yahya me contó que Malik oyó decir a Al-Ala Ibn Abdurrahmán: "La sádaqa no disminuye la propiedad, y Allah sólo acrecienta a un esclavo por el mérito de su moderación, y ningún esclavo es humilde sin que Allah le eleve."

Malik dijo: "No sé si este hadith se remonta al Profeta, que Allah le bendiga y le conceda paz, o no."

58.3 Lo que No Debe Hacerse con Respecto a la Sádaqa.

13

Yahya me contó de Malik, que este oyó decir al Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz: "No es halal la sádaqa a la familia de Muhammad. Ésta es sólo la impureza de la gente."

14

Yahya me contó de Malik, de Abdallah Ibn Abu Bakr, de su padre, que el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, puso cierta sádaqa a cargo de un hombre de los Banu Abd al-Ashal. Cuando fue a pedirle algunos camellos procedentes de la sádaqa, el Mensajero de Allah, que Allah le bendiga y le conceda paz, se enfadó tanto que su ira se manifestaba en su cara. Una forma de reconocer la irritación en su cara era que sus ojos se enrojecían. Entonces dijo: "Este hombre me ha pedido lo que ni es bueno para mí ni para él. Si yo rehuso, hago algo que odio hacer. Si se lo doy, le daré lo que ni es bueno para mí ni para él." El hombre dijo: "¡Mensajero de Allah! ¡Nunca te pediré nada de ello!"

15

Yahya me contó de Malik, de Zayd Ibn Aslam, que dijo su padre: "Abdallah Ibn al-Arqam dijo: "Enséñame qué camello de montar puede darme el amir al-muminin para que lo use." Yo le dije: "Sí. Uno de los camellos de la sádaqa." Abdallah Ibn al-Arqam dijo: "¿Te gustaría que un hombre corpulento se lavase lo que hay bajo su ropa interior y pliegues en un día caluroso, y después te lo diera a tí a beber?" Yo me enfadé y le dije: "¡Que Allah te perdone! ¿Por qué me dices una cosa así?" Abdallah Ibn al-Arqam dijo: "La sádaqa son las impurezas de la gente que se deshacen de ellas."

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